En Bolivia se estima que más de 850.000 trabaja en actividades consideradas por OIT como las “peores formas de trabajo infantil”, entre ellas la zafra de caña de azúcar y de castaña, la minería, el servicio doméstico, la construcción y el comercio informal, etc. Más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes trabajadores, es indígena.
La pobreza y la falta de empleo adulto decente, la debilidad y falta de aplicación de las políticas públicas de educación y erradicación de trabajo infantil y la deficiente oferta educativa, son en general las principales causas del trabajo infantil.
En el caso de niños y niñas indígenas, se suman otras causas como la discriminación, la erosión y transformación de valores culturales, la migración y desarticulación familiar y comunitaria, la descontextualización de la oferta educativa a su cultura, la valoración del trabajo como formativo y la defensa de ciertas actividades como culturales en nuevos contextos donde se confunden con estrategias de supervivencia.
Las consecuencias del trabajo infantil son varias. Las más evidentes quizá son aquellas relacionadas con la salud, la educación y el desarrollo.
Frente a esta situación, la Fundación Desarrollo y Autogestión junto a varias organizaciones indígenas y campesinas de los Departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca y el apoyo de los Ministerios de Trabajo, Empleo y Previsión Social y Ministerio de Educación, emprendió una iniciativa educativa para enfrentar los principales efectos del trabajo infantil sobre la educación. El Proyecto fue denominado Ñaupaqman Puriy-Kereimba, un nombre quechua y guaraní asignado por las organizaciones para representar sus aspiraciones de caminar hacia adelante, con disposición para cambiar la realidad.
Nuestros Objetivos
Contribuir con la prevención y erradicación del trabajo infantil de 5800 niños, niñas y adolecentes indígenas que actualmente están involucrados en actividades agrícolas, servicio doméstico, albañilería, zafra de azúcar, comercio ambulante, etc.